El periodista y escritor valenciano Miguel Alayrach,
que con ésta suma ya 26 publicaciones infantiles, narra con ternura el reencuentro
de dos personajes que aprenden que la felicidad también habita fuera de
su propio mundo.
Dos
personajes diminutos, cada uno feliz en su propia manzana, hasta que el
azar cruza sus caminos. La separación les devuelve algo inesperado: el
aburrimiento y la nostalgia. Miguel Alayrach, ganador en dos ocasiones
del Premio Tombatossals de Literatura Infantil, presenta ‘Cuquita y
Cuquito’, un álbum ilustrado por Sergio Montal que invita a los más pequeños —y no tan
pequeños— a reflexionar sobre el valor de salir de uno mismo para
construir un vínculo verdadero.

Hay
una idea muy extendida de que la infancia es un territorio
automáticamente feliz. Pero Miguel Alayrach (Segorbe, 1979) sabe que esa
felicidad no siempre brota sola: a veces necesita un espejo, una voz
que responda, una mano que no esté hecha de dibujo. En su nuevo libro, Cuquita y Cuquito, publicado por Batidora Ediciones y que podrá adquirirse por
primera vez en la IV Feria del Libro de Geldo, el
también licenciado en Periodismo y Documentación por la Complutense de
Madrid construye una fábula mínima, casi naíf, sobre dos personajes que
viven en sendas manzanas. Son felices, o al menos eso creen, hasta que
el encuentro fortuito les revela una grieta: la compañía transforma el
tedio en juego, y la ausencia se convierte en un vacío con nombre.
La historia, atemporal, propone una mirada a la felicidad que surge al
compartir la vida con otra persona o ser afín y reflexiona sobre el
aislamiento y el ensimismamiento que pueden apagar la alegría diaria.
El libro, con edición en cartoné y papel mate de alto gramaje, se
compone de 40 páginas y 14 ilustraciones dobles dibujadas digitalmente,
que aportan un ritmo visual claro y colorido a la narrativa.
Con
este ya son 26 los títulos infantiles que suma Alayrach,
que ha sabido combinar su faceta de comunicador con la de narrador
visual. Entre sus obras más reconocidas figuran La fábula del zorro y el chorlitejo o Mis miedos no me dan miedo, además de los dos volúmenes que le valieron el Premio Tombatossals: Els puntets brillants del cel (2015) y El pet volador
(2018). En todos ellos hay una constante: la apuesta por un lenguaje
sencillo que no rehuye preguntas complejas. ¿Qué pasa cuando nos
acostumbramos a la soledad? ¿Cómo reconocer que necesitamos al otro sin
que eso nos haga más débiles?

La respuesta de Cuquita y Cuquito
no es moralista, sino experiencial. Los dos protagonistas aprenden que
el aislamiento y el ensimismamiento, tan celebrados a veces como
autonomía, pueden terminar apagando nuestra alegría diaria, según reza
el propio texto promocional. La historia se lee en voz alta en apenas
unos minutos, pero su eco dura más: invita a que padres e hijos hablen
de sentimientos, de la ternura que nace de la conexión genuina y de ese
vértigo pequeño que supone atreverse a salir de la propia manzana para
llamar a la puerta del otro.
El
acompañamiento visual corre a cargo de Sergio Montal, ilustrador que se
define como amante de los colores vivos —rojo, verde, azul—, y de un
estilo muy ingenuo, naíf y de trazos espontáneos propios de la ilustración infantil, donde alterna técnicas como el collage y la ilustración
digital. Montal, cuyo pasatiempo
favorito es viajar con sus amigos a países lejanos, los cuentos
infantiles, convierte las manzanas de Cuquita y Cuquito en pequeños
mundos cerrados, casi circulares, que se abren solo cuando los
personajes deciden mirar más allá de sus fronteras de tinta. Su trazo,
limpio y expresivo, refuerza el mensaje del texto sin abrumarlo: hay una
alegría contenida en esos colores primarios, una promesa de que lo
simple también puede ser profundo.
El
libro se presenta como una lectura ideal para compartir y reflexionar
en familia, dentro del horizonte de significados del mundo infantil. Y
esa es quizá su mayor virtud: no infantiliza la emoción, sino que la
hace accesible. En un momento en que las pantallas y los ritmos
acelerados compiten por la atención de los más pequeños, Cuquita y Cuquito reivindica la pausa, el encuentro cara a cara y la valentía de decir “me aburro cuando no estás”.
Miguel
Alayrach lo resume en una frase que bien podría ser el lema de su
carrera: “La felicidad no solo está en lo que tenemos dentro, sino en lo
que somos capaces de compartir”. Con este libro, el escritor geldano
no solo suma una nueva publicación a su ya extensa bibliografía —que se
puede seguir en Instagram bajo el usuario @miguelalayrach—, sino que
ofrece una herramienta para que padres y educadores hablen de la amistad
no como un concepto abstracto, sino como un acto cotidiano: salir de la
propia manzana, caminar hacia la otra y, sin más ceremonia, empezar a
conversar.
Fuentes: InfoPalancia.com / Plana al Día