Por Jose Ángel Planillo:
En el año 2026 se conmemorarán los 500 años del levantamiento de los moriscos en la Sierra de Espadán. Una rebelión que no fue ni la primera ni la última de los habitantes musulmanes que en ella habitaban.
Precisamente, de una de las primeras que tuvieron lugar, la de 1248, habla la novela “Al-Azraq el Blau, crónica de la conquesta de La Muntanya", escrita por Just I. Sellés, en la que nos narra la vida del cabecilla de aquella rebelión.
Si bien la novela se centra
principalmente en lo acontecido en las montañosas tierras que
separan las provincias de Valencia y Alicante, no son pocas las
referencias que hacen a lo que acontecía en la Sierra de Espadán.
La obra, escrita en valenciano, está plagada de parábolas y analogías al más puro estilo andalusí, que hacen que su lectura a veces resulte un tanto farragosa.Pero presenta muy claramente el punto de vista de los vencidos, pues la historia que nosotros conocemos nos llega desde el bando vencedor, encabezado por Jaime I y su “Llibre dels feyts”. Pero el autor, que conoce y ama el territorio del que escribe, ha estudiado las fuentes clásicas que hablan de la Reconquista para descubrirle al lector algunos puntos que el Conquistador no recogió en sus memorias, planteando muchas dudas sobre su legendaria figura.
Además, gracias a otro trabajo más gráfico y académico, el autor pone en contexto tanto los paisajes de la novela como lo que en ella se narra, mediante la aportación de documentos obtenidos de archivos y autores que recogen lo acontecido en torno a la figura de Abu-Abd-Allah Muhammad ibn Hudhayl as-Saghir, conocido como Al-Azraq , pese a las muchas conjeturas que sobre su figura siguen existiendo.
Su lectura me ha evocado aquellas películas del Oeste americano, donde los indios aparecían como malos y héroes los vaqueros, cuando era todo lo contrario, y esa injusticia es la que corrige esta novela: poner voz a los musulmanes, que eran quienes realmente defendían sus tierras y hogares, y contar su visión de aquellos cristianos que entraban a sangre y fuego para profanar y obtener un territorio que les era ajeno, con una visión muy poco poética y heroica respecto a la que se nos ha narrado.
Y justo en unas fechas en las que se producen invasiones e intervenciones de países con ánimos imperialistas y de control de territorios y recursos en otros, que abocan a guerras, pérdida de soberanía, miserias y destrucción.
Por desgracia, la especie humana parece que nunca aprende de los errores del pasado.










