Por: Jose Ángel Planillo Portolés
Para ello se ha valido de tres personajes de diferentes estamentos sociales: un recién armado caballero valenciano, a quien los agermanados le parecen amotinados y que ansía defender a los de su clase; un tratante de ganado de Orihuela, convencido agermanado aunque juicioso en determinadas acciones y que encuentra en nobles y moriscos el problema del Reino; y un siervo musulmán, que tras aprender las artes del comercio en su Segorbe natal, poniéndose incluso al servicio del Duque, se ve obligado a huir y verse envuelto en esta guerra que trunca sus anhelos de riqueza y progreso como cristiano converso.
Para ello, el autor utiliza el género epistolar. A través de cartas que escribe el joven caballero al servicio del virrey de Valencia y a modo de dietario va narrando lo que acontece en el bando nobiliar. Para el comerciante, utiliza los monólogos que éste realiza cuando se encuentra con amigos y conocidos para ir relatando las vivencias de las tropas agermanadas en las que participa. Por último, un formato algo más complejo es el que emplea para el morisco segorbino, pues mezcla los recuerdos que le vienen a la mente durante el sueño a modo de evocación del pasado, y la narración de lo que le va ocurriendo en su huida y como ésta le cambia la vida y le puede llegar a la muerte.
Una muy recomendable lectura, que además materializa lo que la realidad no logró: enfrentar a dos seborbinos en el campo de batalla de la parte sur del Reino, uno real y otro ficticio: Vicent Peris, capitán agermanado, y Cilim, personaje ficticio a las órdenes del Duque de Gandía.
Fernando Sastre Olamendi es Doctor en Medicina y ejerció la cirugia en la ciudad de Valécia durante más de treinta años.