Por Jose Ángel Planillo:
Por azares del destino (o casualidad si es que esta existe), durante los últimos meses el nombre del escritor Eduardo Mendoza y su obra han entrado varias veces por mis orejas y ojos.Y precisamente, por varios de esos azares, uno de sus libros recayó en mis manos, y una nueva recomendación del autor durante una animada tarde con un buen amigo, motivó a que, de mi amplia lista de libros pendientes de lectura, adelantara esa novela que había llegado hasta mi y la antepusiera a otros muchos que tenía delante.
El caso es que, tras leer la citada novela del nombrado autor, me ha dado por hacer una reseña utilizando el mismo estilo retórico que utiliza este autor en sus obras, que me ha recordado por momentos el estilo de los hermanos Marx, hablando sin hablar y diciendo nada hablando mucho, al puro estilo de muchos políticos o del humorista Antonio Ozores.
En cuanto a los personajes y escenarios, también me han recordado mucho a los que utiliza uno de mis escritores de cabecera, como es el valenciano (de Sedaví, para más señas), Ferran Torrent, que utiliza a despojos de la sociedad, personajes corruptos y los barros de la chusma política para crear escenas e historias surrealistas que enganchan a sus lectores, como yo mismo.
Así que, aunque no puedo decir categóricamente que el afamado escritor Eduardo Mendoza me haya encandilado con "La aventura del tocador de señoras", sí es cierto que ha logrado que me lo termine de leer completo, pues logra mantener el suspense hasta el final.
Lo que ya no tengo tan claro es si volveré a leerme otra obra suya más adelante, o no.


