Por Jose Ángel Planillo
En esta su tercera novela, publicada por ser finalista del VIII Certamen Literario Mujer al viento organizado por el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, hace gala del bagaje adquirido en las dos anteriores títulos ("La cura del tiempo" y "Una vida entre Julios"), y vuelve a apostar por una historia con algo de romance, costumbrismo amenizado con una prosa ágil y cuidada, personajes muy bien construidos inmersos en una trama principal alternada con subtramas que se enlazan con comodidad, mostrando situaciones dramáticas con otras más divertidas, pero sencillas y creíbles, y tan reales que llegan al lector, lo envuelven y lo hacen partícipe de las mismas.
Tras ese titulo tan ferroviario, la autora desarrolla una historia narrada en primera persona por dos mujeres: Lola, una recién independizada veinteañera de mediados de los 80, preocupada por sus rolletes, su trabajo y salir de fiesta; y su yaya Elia, una viuda octogenaria que esconde una sorprendente historia que nadie conoce, y que pasará a ir narrándole a su nieta cuando esta decide quedarse a cuidarla al verla algo decaída tras un aparente resfriado. Esa convivencia, complicidad y apoyo mutuo, llevará a que la más joven vea en la más mayor que también vivió una época en la que fue joven y que tuvo una vida más difícil de la que a ella le toca vivir, además truncada por la Guerra Civil, la pérdida y dolor de seres queridos, y una especie de amor platónico que sorprenderá a propios y extraños, y que las unirá íntimamente más allá de la vida terrenal, y con el que se cerrará el círculo que el destino dejó abierto.
En torno a ellas se mueven un elenco de amistades, familiares, compañeros de trabajo, vecinos y personajes secundarios que dan cuerpo a una trama trepidante, amena de leer y con un final que puede dar más de sí si la autora se lo propone. Como parte negativa, tal vez la edición y modo en que trocean los capítulos. Pese a que aparentemente por los títulos cada uno de ellos pueda llevarte a pensar que en esas páginas se va a tratar de una de las protagonistas, no siempre es así y solamente un espacio más amplio entre una época y otra logra hacer comprender al lector quien es la protagonista que está narrando. Pese a ello, queda todo muy claro y no desmerece, para nada, al ritmo y al mantenerte enganchado a sus páginas.
No me extraña que sus obras sean consideradas, por algunos de sus lectores, como un soplo de aire fresco, renovador y distinto a
todo. Desde luego, para mi, lo han sido. Ahora tocará esperar a esa cuarta novela que está ultimando, y que además tendrá como protagonista a un pueblo de la comarca del Alto Palancia.
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